Artritis de rodilla: síntomas, ejercicios y tratamiento

Lo más importante
  • La artritis de rodilla es una de las causas más frecuentes de dolor articular en adultos mayores de 50 años.
  • Existen varios tipos: la artrosis (desgaste) y la artritis reumatoide son las más comunes.
  • El ejercicio controlado es parte del tratamiento, no el enemigo: fortalece los músculos que protegen la articulación.
  • El diagnóstico temprano mejora el pronóstico y retrasa la progresión.

La artritis de rodilla es uno de los problemas articulares que más consultas genera en traumatología y reumatología. La rodilla es la articulación de mayor tamaño del cuerpo y una de las más exigidas: soporta el peso corporal, absorbe impactos y permite movimientos complejos. Cuando se inflama o desgasta, el dolor puede volverse constante y limitar actividades básicas como caminar, subir escaleras o levantarse de una silla.

El término «artritis» engloba más de 100 enfermedades distintas que afectan a las articulaciones. En la rodilla, las formas más habituales son la artrosis (artritis degenerativa) y la artritis reumatoide, aunque también pueden aparecer otras como la artritis reactiva o la artritis psoriásica.

Qué es la artritis de rodilla

La artritis de rodilla implica inflamación de la articulación de la rodilla, que puede afectar al cartílago, la membrana sinovial, los ligamentos o los huesos. La articulación de la rodilla conecta el fémur (hueso del muslo) con la tibia (hueso de la pierna) y la rótula. Entre ellos hay cartílago articular que actúa como amortiguador y líquido sinovial que lubrica el movimiento.

Cuando el cartílago se desgasta o la membrana sinovial se inflama, la articulación pierde su capacidad de moverse sin fricción ni dolor. Con el tiempo, esa inflamación puede causar daño estructural permanente si no se trata.

Entender la diferencia entre artritis y artrosis es importante: aunque coloquialmente se usan como sinónimos, la artrosis es un proceso degenerativo de desgaste del cartílago, mientras que la artritis reumatoide es una enfermedad autoinmune en la que el sistema inmune ataca la articulación. El tratamiento difiere según el tipo.

Tipos principales de artritis de rodilla

Artrosis de rodilla (artritis degenerativa)

Es la forma más frecuente. El cartílago que recubre los extremos óseos se va deteriorando con los años, dejando los huesos más expuestos entre sí. La fricción genera dolor, inflamación y rigidez. Afecta principalmente a personas mayores de 50 años, aunque puede aparecer antes si hay sobrepeso, lesiones previas o factores hereditarios.

Artritis reumatoide de rodilla

En la artritis reumatoide, el sistema inmune ataca por error la membrana sinovial de la rodilla. La inflamación crónica daña el cartílago y el hueso con el tiempo. A diferencia de la artrosis, suele afectar ambas rodillas de forma simétrica y cursa con brotes y remisiones. Es una enfermedad sistémica que puede afectar a otras articulaciones del cuerpo, como describe detalladamente el artículo sobre artritis reumatoide: tratamiento.

Artritis reactiva

Se desarrolla como respuesta a una infección en otra parte del cuerpo (generalmente intestinal o genitourinaria). La rodilla puede inflamarse incluso cuando la infección original ya ha remitido. Suele ser temporal y responde bien al tratamiento.

Artritis gotosa de rodilla

La gota puede afectar a la rodilla cuando los cristales de ácido úrico se depositan en la articulación. Los brotes son intensamente dolorosos y aparecen de forma repentina. El tratamiento se dirige a reducir los niveles de ácido úrico.

Síntomas de la artritis de rodilla

Los síntomas varían según el tipo de artritis y el estadio de la enfermedad, pero los más comunes son:

  • Dolor en la rodilla: al caminar, subir o bajar escaleras, al levantarse después de estar sentado o incluso en reposo en etapas avanzadas.
  • Rigidez matutina: especialmente al levantarse por la mañana o después de períodos de inactividad prolongada.
  • Hinchazón: la rodilla puede verse visiblemente aumentada de tamaño por acumulación de líquido sinovial.
  • Calor y enrojecimiento: la zona puede estar caliente al tacto durante los brotes de inflamación.
  • Crepitación: sensación de crujido o chasquido al doblar o extender la rodilla.
  • Pérdida de rango de movimiento: dificultad para doblar o estirar completamente la pierna.
  • Debilidad muscular: por inactividad o por el propio proceso inflamatorio.

En la artritis reumatoide pueden aparecer también síntomas sistémicos: fatiga, fiebre leve, pérdida de apetito y afectación de otras articulaciones. El dolor de articulaciones y cansancio persistentes son señales que merecen evaluación médica.

Causas y factores de riesgo

Para la artrosis de rodilla

  • Edad: el cartílago se desgasta con el tiempo. El riesgo aumenta significativamente a partir de los 50-55 años.
  • Sobrepeso y obesidad: cada kilo extra de peso se traduce en 3-4 kilos adicionales de presión sobre la rodilla al caminar.
  • Lesiones previas: roturas de menisco, esguinces o fracturas en la rodilla aumentan el riesgo a largo plazo.
  • Actividades de alto impacto: trabajos físicos intensos o deportes que someten la rodilla a cargas repetidas.
  • Predisposición genética: hay una componente hereditaria en el riesgo de desarrollar artrosis.
  • Sexo femenino: las mujeres tienen mayor prevalencia de artrosis de rodilla, especialmente tras la menopausia.

Para la artritis reumatoide

  • Factores genéticos: ciertos genes (HLA-DR4) aumentan la susceptibilidad.
  • Sexo femenino: afecta 2-3 veces más a mujeres que a hombres.
  • Tabaquismo: es el principal factor de riesgo modificable.
  • Infecciones: algunos virus pueden desencadenar la respuesta autoinmune en personas predispuestas.

Diagnóstico

El diagnóstico de la artritis de rodilla combina varias herramientas:

Historia clínica y exploración física

El médico preguntará por el tipo de dolor, cuándo apareció, qué lo mejora o empeora, y si hay antecedentes familiares. La exploración incluye valorar el rango de movimiento, palpar la articulación para detectar derrame articular, calor o puntos dolorosos.

Pruebas de imagen

  • Radiografía: muestra el espacio articular, la presencia de osteofitos (picos óseos) y el desgaste del cartílago en la artrosis.
  • Ecografía articular: permite ver el líquido sinovial y detectar inflamación de la membrana sinovial en tiempo real.
  • Resonancia magnética (RM): ofrece imágenes detalladas de cartílago, ligamentos, meniscos y tejidos blandos. Se usa cuando hay dudas diagnósticas o para planificar cirugía.

Análisis de sangre

En la artritis reumatoide, se buscan marcadores como el factor reumatoide (FR), los anticuerpos anti-CCP (muy específicos), proteína C reactiva (PCR) y velocidad de sedimentación globular (VSG). En la artrosis, los análisis suelen ser normales.

Análisis del líquido sinovial

En algunos casos, se extrae líquido de la rodilla (artrocentesis) para analizarlo. Su aspecto y composición permiten distinguir entre artrosis, artritis reumatoide, gota o infección.

Tratamiento de la artritis de rodilla

Tratamiento farmacológico

Para el dolor e inflamación

  • Paracetamol: primera opción para el dolor leve-moderado en artrosis.
  • Antiinflamatorios no esteroideos (AINEs): ibuprofeno, naproxeno o diclofenaco reducen el dolor y la inflamación. Su uso prolongado tiene efectos secundarios gastrointestinales y cardiovasculares que deben valorarse.
  • Corticoides: en brotes severos, los corticoides orales o las infiltraciones intraarticulares de corticoide ofrecen un alivio rápido y potente.

Para la artritis reumatoide

  • Fármacos modificadores de la enfermedad (FAMEs): el metotrexato es el más utilizado. Frena la progresión de la enfermedad actuando sobre el sistema inmune.
  • Terapias biológicas: los anti-TNF (como adalimumab o etanercept) y otros biológicos actúan sobre dianas específicas del proceso inflamatorio. Se usan cuando los FAMEs no son suficientes.
  • Inhibidores de JAK: una familia más reciente de fármacos orales que también modulan la respuesta inmune.

Infiltraciones en la rodilla

Las infiltraciones intraarticulares son inyecciones directamente en la articulación. Las más usadas son:

  • Corticoides: alivio rápido del dolor e inflamación. Limitadas en frecuencia por sus efectos a largo plazo sobre el cartílago.
  • Ácido hialurónico: viscosuplementación que mejora la lubricación articular. Más útil en fases tempranas de artrosis.
  • Plasma rico en plaquetas (PRP): en investigación. Algunos estudios muestran beneficio en artrosis leve-moderada.

Tratamiento quirúrgico

Cuando los tratamientos conservadores ya no son suficientes:

  • Artroscopia: cirugía mínimamente invasiva para lavar la articulación, reparar meniscos o extraer fragmentos de cartílago.
  • Osteotomía: corrección del eje de la pierna para redistribuir las cargas sobre la rodilla. Útil en personas jóvenes con artrosis localizada.
  • Prótesis de rodilla: sustitución total o parcial de la articulación. La opción cuando el deterioro es avanzado y la calidad de vida está muy comprometida. Los resultados son excelentes en la gran mayoría de los pacientes.

Ejercicios recomendados para la artritis de rodilla

El miedo a lesionarse lleva a muchas personas a evitar el ejercicio. Es un error. El músculo cuádriceps —el gran músculo del muslo— actúa como escudo de la rodilla: cuanto más fuerte, menos carga recibe la articulación. La inactividad debilita ese músculo y empeora el cuadro.

Ejercicios de bajo impacto recomendados

  • Natación y aquagym: el agua descarga el peso sobre la rodilla y permite mover la articulación sin impacto. Ideal para mantener el rango de movimiento y tonificar.
  • Bicicleta estática: fortalece el cuádriceps y moviliza la rodilla sin impacto. Ajustar la altura del sillín para no forzar la flexión.
  • Caminar: a ritmo moderado, sobre superficies planas. Mejor con calzado con buena amortiguación.
  • Extensiones de rodilla sentado: elevar la pierna estirada desde la posición sentada. Trabaja el cuádriceps sin cargar la rodilla.
  • Elevaciones de pierna en decúbito: tumbado boca arriba, elevar la pierna estirada 30-40 cm. Fortalece sin impacto.
  • Ejercicios isométricos: contraer el cuádriceps sin mover la rodilla. Muy útiles en fases de dolor agudo.
  • Tai chi y yoga adaptado: mejoran el equilibrio, la flexibilidad y reducen el dolor crónico según varios estudios.

Ejercicios a evitar

  • Correr sobre asfalto o superficies duras
  • Sentadillas profundas (más de 90 grados de flexión)
  • Deportes de salto o contacto
  • Escaleras o pendientes pronunciadas de forma repetida
  • Ciclismo con sillín demasiado bajo

Antes de iniciar cualquier programa de ejercicio, consultar con un fisioterapeuta o médico para adaptar el plan a la gravedad de la artritis y al estado físico general.

Vida diaria con artritis de rodilla

Control del peso

Reducir el sobrepeso es una de las intervenciones más eficaces. Perder 5 kg puede reducir la presión sobre la rodilla en 15-20 kg por cada paso. Ese alivio mecánico se traduce en menos dolor y más movilidad.

Adaptaciones en el hogar

  • Instalar pasamanos en escaleras y baño
  • Usar silla con altura adecuada para facilitar levantarse
  • Colocar alfombras antideslizantes
  • Usar alzas de inodoro si hay dificultad para sentarse

Calzado y ayudas técnicas

El calzado con buena amortiguación y soporte del arco reduce la carga sobre la rodilla. Las plantillas ortopédicas pueden corregir problemas de pisada que agravan la artritis. Un bastón, utilizado en el lado contrario a la rodilla afectada, descarga parte del peso.

Calor y frío

El calor (almohadilla térmica, duchas calientes) relaja la musculatura y alivia la rigidez. El frío (bolsa de hielo envuelta en tela) reduce la inflamación y el dolor agudo. No aplicar nunca hielo directamente sobre la piel.

Comprender cómo maneja el cuerpo la inflamación articular también ayuda: el artículo sobre artritis en las manos explica mecanismos comunes a distintas localizaciones.

Sueño y descanso

El dolor crónico interfiere con el sueño. Dormir sobre un colchón firme, con una almohada entre las rodillas en posición lateral y evitar la posición boca abajo puede reducir la tensión sobre la articulación.

Preguntas frecuentes

¿La artritis de rodilla tiene cura?

Depende del tipo. La artrosis es degenerativa y no tiene cura en el sentido de reversión del daño, pero sí se puede frenar su progresión y controlar bien los síntomas. La artritis reumatoide tampoco tiene cura definitiva, pero los tratamientos actuales logran remisiones prolongadas en la mayoría de los pacientes.

¿Puedo hacer deporte si tengo artritis de rodilla?

Sí, con adaptaciones. Los deportes de bajo impacto (natación, bicicleta, caminar) están indicados. El ejercicio regular es parte del tratamiento. Evitar los deportes de impacto o contacto que sobrecargan la articulación.

¿Cuándo necesito una prótesis de rodilla?

Cuando el dolor ya no se controla con medicación, las infiltraciones han dejado de funcionar, la radiografía muestra pérdida casi total del espacio articular y la calidad de vida está muy comprometida. La decisión es individual y la toma el especialista junto con el paciente.

¿El frío empeora la artritis de rodilla?

Muchas personas con artritis refieren mayor dolor en tiempo frío o húmedo. Aunque los estudios científicos no son concluyentes, mantener la rodilla caliente en invierno (rodilleras térmicas, ropa adecuada) puede ayudar.

¿La artritis de rodilla es hereditaria?

Hay una componente genética en la predisposición, especialmente en la artrosis y la artritis reumatoide. Pero la genética no lo determina todo: los factores de estilo de vida (peso, ejercicio, protección articular) tienen un peso importante en si la enfermedad se desarrolla y con qué severidad.

Aviso: Este contenido es informativo y no sustituye el consejo médico profesional. Consulta siempre con un profesional de la salud antes de iniciar cualquier tratamiento.