Tendinitis del hombro: causas, síntomas y tratamiento

La tendinitis del hombro es una de las causas más frecuentes de dolor en la zona superior del cuerpo y afecta tanto a personas que realizan trabajos repetitivos como a deportistas y a quienes simplemente han envejecido sus tendones de forma natural. Se trata de una inflamación de los tendones que rodean la articulación del hombro, sobre todo los que forman el llamado manguito rotador.

Aunque a primera vista puede parecer un problema menor, dejar de tratarla a tiempo puede provocar limitaciones importantes para vestirse, dormir o trabajar. Entender bien qué la causa, cómo identificarla y qué opciones existen para tratarla es la mejor manera de recuperar la calidad de vida cuanto antes.

Qué es la tendinitis del hombro

El hombro es una de las articulaciones más móviles del cuerpo. Esa libertad de movimiento se consigue gracias a una compleja red de tendones, músculos, ligamentos y bolsas serosas. Los tendones son cordones fibrosos que conectan los músculos con los huesos y permiten transmitir la fuerza necesaria para mover el brazo.

Cuando uno o varios de estos tendones se inflaman, hablamos de tendinitis. La forma más común afecta al manguito rotador, un grupo de cuatro tendones (supraespinoso, infraespinoso, redondo menor y subescapular) que estabilizan la cabeza del húmero dentro de la cavidad de la escápula. También puede inflamarse el tendón de la porción larga del bíceps, que pasa por la parte anterior del hombro.

Tendinitis y otras lesiones del hombro

Es habitual confundir la tendinitis con otras patologías cercanas. La bursitis subacromial, por ejemplo, es la inflamación de la bolsa serosa situada bajo el acromion y a menudo coexiste con la tendinitis. Puedes encontrar más información sobre esta condición en nuestra guía sobre bursitis: síntomas y tratamiento.

Otra confusión frecuente es con la artritis del hombro, que afecta al cartílago articular y suele tener un origen degenerativo o inflamatorio crónico.

Tipos según el tiempo de evolución

Cuando el cuadro se instala de forma brusca tras un esfuerzo o un golpe, hablamos de tendinitis aguda. Si el dolor se mantiene durante semanas o meses y los tejidos empiezan a deteriorarse, se considera tendinopatía crónica, en la que ya no predomina la inflamación sino la degeneración del tendón.

Síntomas habituales

El cuadro clínico de la tendinitis del hombro tiene rasgos bastante reconocibles, aunque su intensidad varía según el tendón afectado y el estado general del paciente.

Dolor característico

El síntoma principal es un dolor que puede aparecer de manera gradual o tras un esfuerzo concreto. Suele localizarse en la cara externa o superior del hombro, irradia hacia el brazo y a veces baja hasta el codo. Empeora al levantar el brazo por encima de la cabeza, al peinarse, al ponerse una camiseta o al estirarse para alcanzar objetos.

Una característica muy típica es el dolor nocturno. Muchas personas relatan que no pueden dormir sobre el lado afectado y que se despiertan al cambiar de postura. Este detalle es bastante orientativo en la consulta médica.

Limitación de movimientos

El paciente nota que ciertos gestos se vuelven imposibles o muy molestos. Levantar el brazo lateralmente, llevar la mano a la espalda baja o mantener objetos por encima del hombro son los movimientos más comprometidos. La fuerza también puede reducirse cuando hay rotura parcial de fibras tendinosas.

Crepitación y rigidez

Algunas personas perciben chasquidos o sensación de roce al mover el hombro. La rigidez matutina puede aparecer también, aunque suele ser breve y mejorar con el movimiento, a diferencia de la rigidez prolongada propia de las articulaciones inflamadas por causas reumáticas.

Causas y factores de riesgo

La tendinitis del hombro no aparece por casualidad. Existe casi siempre una combinación de factores que predisponen al tendón a inflamarse o degenerarse.

Movimientos repetitivos

Profesiones como pintores, electricistas, carpinteros, cajeros de supermercado o trabajadores de líneas de montaje someten al hombro a movimientos repetitivos por encima de la cabeza. Lo mismo ocurre en deportes como tenis, natación, balonmano, voleibol o lanzamiento de pesas. La microtraumatización acumulada termina superando la capacidad de regeneración del tendón.

Edad y degeneración tendinosa

A partir de los 40 años, los tendones pierden colágeno y elasticidad. La vascularización disminuye, lo que reduce el aporte de oxígeno y nutrientes a las fibras. Por eso la tendinopatía degenerativa es muy frecuente entre los 50 y los 70 años, incluso sin un esfuerzo aparente.

Posturas inadecuadas

Pasar muchas horas frente al ordenador con los hombros adelantados, dormir con el brazo en posición forzada o cargar bolsos pesados de un solo lado provoca una desalineación que estresa los tendones. Una postura cifótica con hombros caídos reduce el espacio subacromial y favorece el pinzamiento.

Otros factores

El tabaquismo, la diabetes, el sobrepeso, el hipotiroidismo y ciertas medicaciones como las quinolonas pueden alterar la calidad del tendón. La ausencia de calentamiento antes del ejercicio o la falta de progresión gradual en cargas también contribuyen.

Diagnóstico

El diagnóstico de la tendinitis del hombro se basa principalmente en una buena exploración clínica, complementada cuando es necesario con pruebas de imagen.

Historia clínica y exploración

El médico preguntará por la actividad laboral y deportiva, la forma de instauración del dolor, los movimientos que lo desencadenan y el patrón temporal. Después realizará maniobras específicas como las pruebas de Jobe, Hawkins, Neer o Yocum, que ayudan a localizar el tendón afectado y a descartar otras lesiones.

Ecografía musculoesquelética

Es la prueba de elección para evaluar tendones. Permite ver el grosor, la estructura interna y la presencia de líquido alrededor del tendón. También detecta calcificaciones, que son un hallazgo frecuente en tendinitis crónicas.

Resonancia magnética

Cuando se sospechan roturas parciales o totales del manguito rotador, lesiones del labrum o problemas óseos asociados, la resonancia ofrece una imagen detallada de todas las estructuras del hombro. Es la prueba más precisa, aunque también la más costosa y menos accesible.

Radiografía simple

Aunque no muestra los tendones, la radiografía permite valorar la forma del acromion, la presencia de calcificaciones, signos de artrosis o consolidación de fracturas previas. Suele formar parte del estudio inicial.

Tratamiento de la tendinitis del hombro

El abordaje es habitualmente conservador y por etapas. Solo una pequeña proporción de pacientes necesita cirugía, y siempre tras agotar las opciones no invasivas.

Reposo relativo y modificación de actividades

El primer paso es identificar y evitar los movimientos que desencadenan el dolor, sin caer en la inmovilización completa, que puede agravar la rigidez. El reposo relativo significa seguir usando el brazo para gestos cotidianos suaves pero suspender temporalmente actividades repetitivas.

Frío y calor

En la fase aguda, aplicar hielo envuelto en un paño durante 15 a 20 minutos, varias veces al día, ayuda a reducir el dolor y la inflamación. Cuando el cuadro se cronifica, el calor moderado relaja la musculatura y mejora la circulación local.

Antiinflamatorios

Los AINE como ibuprofeno, naproxeno o diclofenaco son útiles a corto plazo para controlar el dolor y la inflamación. No conviene tomarlos durante semanas sin supervisión por sus efectos digestivos y renales. Las cremas con AINE pueden ser una alternativa más segura para casos leves.

Fisioterapia

Es la piedra angular del tratamiento. Un fisioterapeuta diseñará un programa progresivo de ejercicios excéntricos, isométricos y de control escapular para reforzar el manguito rotador y restablecer la mecánica del hombro. Las técnicas manuales, los ultrasonidos y las ondas de choque también pueden incorporarse según el caso.

Infiltraciones

Cuando el dolor no cede con tratamiento conservador, las infiltraciones de corticoide en el espacio subacromial pueden proporcionar un alivio rápido. No deben repetirse en exceso porque pueden debilitar el tendón. Las infiltraciones con plasma rico en plaquetas o con ácido hialurónico son alternativas en estudio con resultados variables.

Cirugía

Se reserva para casos refractarios, roturas tendinosas significativas o lesiones estructurales asociadas. La técnica más frecuente es la artroscopia, que permite reparar el tendón roto, eliminar calcificaciones o ampliar el espacio subacromial mediante una pequeña descompresión ósea.

Prevención y vida diaria

Buena parte de las tendinitis del hombro pueden prevenirse con hábitos sencillos y atención a las primeras señales.

Ergonomía laboral

Ajustar la altura de la pantalla del ordenador, evitar trabajar con los brazos elevados durante mucho tiempo y hacer pausas activas cada hora reduce la sobrecarga del hombro. En trabajos manuales, alternar tareas y usar herramientas adaptadas marca diferencia.

Calentamiento y entrenamiento

Antes de practicar deporte conviene movilizar los hombros con círculos suaves, estiramientos del pectoral y activación del manguito rotador con bandas elásticas. Progresar de manera gradual en cargas y volumen evita microlesiones.

Hábitos generales

Una alimentación antiinflamatoria con abundancia de pescado azul, frutos secos, aceite de oliva, verduras y fruta apoya la salud del tejido conectivo. Mantener un peso saludable, dormir bien y no fumar también son factores protectores.

Atención temprana

Cuando aparece dolor en el hombro durante más de una semana, conviene consultar antes de que se cronifique. Las tendinitis tratadas pronto suelen resolverse en cuatro a ocho semanas. Las que se dejan evolucionar pueden requerir meses de rehabilitación o incluso cirugía.

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tarda en curarse una tendinitis del hombro?

Una tendinitis aguda bien tratada suele mejorar en cuatro a seis semanas. Las formas crónicas pueden requerir tres a seis meses de fisioterapia y modificación de hábitos. La constancia con los ejercicios marca mucho la diferencia.

¿Puedo seguir haciendo ejercicio si tengo tendinitis?

Sí, pero de forma adaptada. Conviene evitar movimientos por encima de la cabeza y los que provocan dolor. Caminar, montar en bicicleta o trabajar el tren inferior se puede mantener. La natación, paradójicamente, puede agravar el cuadro al principio porque exige bastantes elevaciones del brazo.

¿Por qué duele más por la noche?

Durante el día, el movimiento del brazo activa la circulación local y distrae la percepción del dolor. Por la noche, al apoyarnos sobre el hombro afectado, se comprime el tendón inflamado, se reduce el flujo sanguíneo y aparecen molestias más intensas. Dormir boca arriba con un cojín pequeño bajo el codo afectado puede ayudar.

¿Sirve aplicar pomadas antiinflamatorias?

Las pomadas con AINE pueden aliviar dolor leve a moderado, sobre todo en zonas superficiales. No sustituyen el ejercicio terapéutico ni el control médico, pero son un complemento útil con menos efectos secundarios que los antiinflamatorios orales.

¿La tendinitis del hombro puede convertirse en algo más grave?

Si no se trata, una tendinitis crónica puede acabar provocando una rotura parcial o completa del tendón, sobre todo del supraespinoso. También puede derivar en una capsulitis adhesiva, conocida como hombro congelado, donde la cápsula articular se contrae y limita gravemente el movimiento.

Aviso: Este contenido es informativo y no sustituye el consejo médico profesional. Consulta siempre con un profesional de la salud antes de iniciar cualquier tratamiento.